Renovables a tope… pero tirando energía a la basura
España puede decir con orgullo que es una potencia renovable: más de la mitad de la electricidad que consumimos en 2025 viene de fuentes verdes, con récords de eólica y, sobre todo, de solar fotovoltaica.
Peeeero hay un problema del que casi no se habla: cada vez desaprovechamos más energía renovable porque la red no da para tanto. Mucha placa, poco cable.
Cuando la red dice “hasta aquí hemos llegado”
En teoría, cuantas más renovables tengamos, mejor: más barato, menos CO₂ y menos dependencia de gas y petróleo.
En la práctica, la red eléctrica española tiene límites físicos:
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Líneas que se saturan en ciertas zonas.
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Subestaciones que no dan más de sí.
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Interconexiones con Francia que son ridículas para lo que producimos.
Resultado: hay momentos (sobre todo en días de mucho sol y poco consumo) en los que no cabe más energía en el sistema y hay que decirle a algunas plantas renovables: “Hoy no produces”.
A eso se le llama vertido cero o curtailment: energía que podríamos haber usado… pero que no llega a entrar en la red.

Datos del salseo: récord de recortes verdes
En 2025, España ha seguido batiendo récords de producción renovable, pero también de energía renovable “frenada” por la red.
En pleno verano, hubo meses donde alrededor de un 10–11 % de la generación renovable no pudo inyectarse al sistema por restricciones técnicas, cuando hace un año apenas era alrededor del 1–3 %.
Traducido: por cada 100 kWh verdes que podíamos haber usado, unos 10 se quedaron en el limbo porque la red ya iba al límite.
Y ojo, esto no es porque “sobre energía” en general, sino porque falta infraestructura donde hace falta y cuando hace falta.
¿Por qué esto es un problemón (aunque no lo parezca)?
Porque este desperdicio tiene varias consecuencias:
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Económica: proyectos renovables que contaban con vender casi toda su producción empiezan a ver números feos si cada vez se les corta más horas.
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Ambiental: cuando no podemos meter más renovables, el hueco lo cubren tecnologías fósiles en otros momentos del día.
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Para tu bolsillo: si la energía barata no puede circular bien, el sistema sigue dependiendo del gas y los precios no bajan tanto como podrían.
Es como tener un coche eléctrico baratísimo de mantener… pero solo poder usarlo dentro del parking.
¿Y ahora qué? Cables, baterías y neuronas
La solución no es solo “poner más placas y molinos”. Es:
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Refuerzo brutal de la red: nuevas líneas, más capacidad y mejor mallado para mover la energía.
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Más almacenamiento: baterías, bombeo, hidrógeno… para guardar el exceso de mediodía y soltarlo por la noche.
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Gestión inteligente de la demanda: que industrias, data centers, cargadores de coche, etc. se activen cuando hay sobrante renovable.
Si no se hace todo esto, el riesgo es claro: ser un país líder en renovables… pero con renovables paradas.







